JORNADA CON MASSIMO RECALCATI

Dentro del Ciclo “Clínica psicoanalítica: presente y futuro” que ACIPPIA, AECPNA y AMPP vienen organizando desde hace varios años, tuvimos la oportunidad de escuchar, pensar y dialogar con Massimo Recalcati. En la jornada del sábado titulada “Melancolía y neo-melancolía en la clínica psicoanalítica” el profesor expuso sus teorizaciones sobre la materia además de reflexionar sobre la nueva forma de la clínica contemporánea y de las dificultades que presenta la sociedad actual. Nuestro tiempo, afirma, tiene una dificultad especial para hacer existir el deseo, nuestro tiempo pareciera ser un tiempo de muerte del deseo, de un tiempo sin límite que no conoce la castración y en el cual se impone el imperativo superyoico: Goza!

En cuanto a la melancolía Recalcati se interroga, ¿podemos repensar de otra manera la melancolía?, ¿existe una nueva forma de melancolía que no tiene como centro la versión superyoica de la Ley, sino el problema del sentimiento mismo de la vida? El profesor responde con su tesis: existen dos tipos de melancolía, la clásica descrita por Freud y la contemporánea o neo-melancolía, que ha extraído de su trabajo en la clínica de las anorexias y que es reflejo de las dificultades de nuestro tiempo.

La melancolía clásica descrita y abordada por Freud en “Duelo y Melancolía” es una melancolía moral con un contenido delirante que se caracteriza por un fracaso en el trabajo del duelo, por un fracaso en la simbolización de la pérdida. La segunda forma, la actual o neo-melancolía no es moral y su rasgo principal es la pérdida de la experiencia del deseo, donde se observa una imposibilidad de acceder al deseo y que da por resultado una vida sin deseo.

En la melancolía clásica no hay pasaje entre presencia-ausencia y en consecuencia el objeto está siempre presente. La pérdida, con su densidad y espesor, se hace presencia. En este tipo de melancolía es central la culpa en relación a la Ley y el fracaso del Nombre del Padre en la unión de la existencia y el sentido, de ahí el fracaso en la producción del sujeto. El dolor del melancólico es el dolor de existir, su existencia no tiene ningún sentido, su existencia es indigna y el sujeto mismo es objeto de deshecho. Es la vida sin vida. Compara y diferencia esta melancolía con la paranoia. El paranoico rechaza la pérdida y en su lugar surge la malignidad en el otro, la persecución y el sujeto se coloca en posición de víctima inocente para dar sentido a su vida.

Al centrarse en la neo-melancolía el profesor se detuvo a compartir reflexiones sobre la clínica actual. Planteó que la clínica contemporánea enfrenta dificultades especiales. Concerniente al deseo, existe, como señalamos más arriba, un goce que no conoce la experiencia de la castración. Hay un goce producido por el imperativo del superyó que habla de forma sádica y empuja a gozar. En el tiempo actual prima la muerte del deseo y donde la falta se transforma en vacío, una falta que no se orienta hacia el otro, que no se orienta hacia la experiencia del encuentro intersubjetivo y que tampoco se abre a la experiencia amorosa; es una falta que se orienta hacia el objeto y que exige ser llenada, con la paradoja de que el objeto no rellena la falta sino que la va a producir infinitamente. Vivimos en el tiempo de la dependencia al objeto no humano producto del discurso capitalista.

Nuestro tiempo se caracteriza por una crisis de la mentalización, de la metaforización, de la simbolización. Recalcati usa el paradigma del Fort-da para explicar esta crisis. Mantiene que existe una fractura y rigidez del Fort-da. Vivimos en un tiempo en el que se da la experiencia absoluta del fort o una experiencia absoluta del da. Es tiempo de fort sin da, y de da sin fort. Esto se refleja en las patologías que nos encontramos, desde dependencias patológicas hasta la pérdida y rechazo de la vida misma. La rigidez actual del Fort-da abre el capítulo de la neo-melancolía.

La melancolía contemporánea o neo-melancolía, a diferencia de la melancolía clásica, insiste,no es moral ni en ella es central la problemática de la culpa. Es una neo-melancolía que se caracteriza por la mortificación de la vida, por la imposibilidad del sujeto de acceder al deseo. Se trata de un vivir sin deseo, de desear no tener ningún deseo. Se desea reducir la vida a la mínima pulsación de la vida pero es un imposible que sólo se puede alcanzar con la muerte, en una suerte de suicidio en diferido. Es un ejemplo de la narcotización del principio de placer. El punto central de este cuadro es la experiencia del cuerpo como peso y no como lugar erótico de vida. De ahí que vivir consista en arrastrar ese peso, en arrastrar el peso de la vida. Al rechazarse la vida se rechaza al otro. Se desintegra el lazo con el otro.

Para el tratamiento de este tipo de patologías apuesta por la intervención desde la institución. Lugar en el que el autismo – entendido como el ensimismamiento y aislamiento del sujeto acontemporáneo – y la compulsión propios de los trastornos de alimentación buscan ser inscritos en el campo intersubjetivo. Lugar en el que funciona el principio paterno, donde se busca frenar el goce y movilizar el deseo. En su experiencia con pacientes con anorexia ha observado dificultades por parte de los padres a la hora de transmitir el deseo. En este tipo de pacientes no hay herencia del deseo, no hay testigos del deseo. Son reflejo del malestar que afecta a la juventud actual. El nuevo malestar de la juventud es la ausencia de deseo.

Sin lugar a dudas fue una jornada muy enriquecedora e interesante que multiplica nuestro deseo psicoanalítico. Acompañó al ponente en la mesa Roberto Fernández quién se ha encargó de la presentación y Aldo Becce miembro de su equipo de trabajo en Milán. Se clausura el acto informando del encuentro hispano-italiano que tendrá lugar el próximo mes de octubre con el equipo de trabajo de Masismo Recalcati en el que se abordará la clínica del superyó. Los esperamos.