TIEMPOS DE CONTENCIÓN, TIEMPOS DE ESPERANZA

TIEMPOS DE CONTENCIÓN, TIEMPOS DE ESPERANZA

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Clínica Infantil en Cuarentena

“Freud creó un cenáculo de intelectuales donde procuraban calmar sus angustias y dar cuerpo a sus sueños de un mundo mejor”
Elisabeth Roudinesco

Uno de los fundamentos del psicoanálisis es crear Círculos Académicos para nutrir y dar cuerpo a la disciplina. Nuestro compromiso como psicoanalistas nos lleva a cuestionarnos y a repensar nuestro oficio. Lo social nos atraviesa, no sólo somos hijos de nuestro padre y de nuestra madre, lo real se impone, la presencia se desvanece ante lo real, la “terapia cuerpo a cuerpo” no puede ser, nuestro encuadre típico que siempre actuó como un cielo protector se tambalea. ¿Qué nos queda? Sin duda nuestro encuadre interno, éste será nuestra guía para explorar nuevos mapas, nuevos dispositivos para “contactar con nuestros pacientes”, nuevos acercamientos no dogmáticos de nuestro oficio.

La ecuación está dada, la situación de emergencia nos ha llevado a hacer una intervención en crisis, haciendo una traducción simultánea en términos psicoanalíticos, esto nos ha llevado a hacer una CONTENCIÓN, a ser CONTINENTE.

La contención es un proceso de ayuda dirigida a una persona para enfrentarse a un proceso traumático de modo que podamos prevenir la probabilidad de aparición de consecuencias negativas: tales como depresión, ansiedad extrema y hasta suicidio; bloqueo emocional, confusión, miedo, pánico o rabia, apatía, desesperanza, minimización, negación u omnipotencia. La actuación inicial a realizar en poco tiempo y bajo condiciones de ansiedad nos permite acercarnos al campo de la prevención.

La contención nos evoca al “continente”, al continente que W.R. Bion menciona: “el elemento proyectado para convertirse en objeto psíquico debe encontrar un continente, una función de pensamiento”. El papel protagonista lo adquiere “nuestra escucha”, nuestra escucha de una angustia real, ni sencilla ni complejamente neurótica. Seguimos siendo un continente donde se sigue depositando la angustia, esta vez sólo a través de la escucha y la mirada virtual.

Pero ¿cómo contener cuando nosotros psicoanalistas también estamos atravesados por esta “situación de angustia, por esta situación excepcional”? Una paciente Directora Ejecutiva, me decía: “las normas de antes no sirven, ahora hay que ser más flexibles que nunca”. Los principios básicos del psicoanálisis son nuestro soporte, en todo caso lo que se irá modificando son las herramientas, aunque no seamos muy canónicos haremos seguimiento telefónico, tal vez seremos nosotros quien llamemos a nuestros pacientes, esperaremos con paciencia a que cada uno decida retomar la terapia si antes mostró resistencias, los atenderemos con sus bebés o no tendremos un día fijo porque hay que esperar que no haya nadie en casa.

Así se encuentra un nuevo modelo figurativo entre el paciente y el analista, la mecánica contratransferencial también se modifica. Ahora el paciente nos pregunta ¿ante todo, cómo estás, cómo está tu familia, estáis bien todos? Ahora ya no aceptan un silencio por respuesta, ahora ellos también se preocupan por nosotros, nos sentimos cuidados e incluso puede que también nos sintamos contenidos, ahora ya usamos el plural… tal vez la asimetría tan necesaria analista-paciente se haya reducido.

¿Qué nos queda de nuestro psicoanálisis tradicional? ¿seguimos escuchando el inconsciente? Creo que hay una cosa que no ha cambiado, ni debe cambiar, seguimos escuchando “el caso por caso”, la producción subjetiva continua, y algunos incluso, se han atrevido a hablar de muchas cosas que no se atrevieron a hablar cara a cara, estamos juntos acercándonos “a lo nuevo”, seguimos acompañando a nuestros pacientes como siempre lo hemos hecho. ¿No es maravilloso esto?

Pero y ¿nuestros niños y niñas, qué mirada se tiene a la infancia, dónde están nuestros púberes y adolescentes que estaban en pleno proceso de separación familiar? ¿Qué lugar ocupan en el mundo? Por fin los niñ@s han podido salir a la calle este domingo, en un principio parece que los veían como un pequeño adulto que podían acompañar a los padres a comprar, ahora han salido, pero ¿han tenido la contención adulta adecuada?, ¿han mantenido los dispositivos de autocuidado? No podemos negar la realidad, el riesgo continúa, claro que hay niñ@s que tienen miedo, miedo a que les pase algo, miedo a que sus padres o sus abuelitos enfermen, pero los niñ@s son resilientes y una adecuada explicación de la “nueva situación” a la que nos reincorporamos a la vida del afuera, nos ayudará a cuidarlos y a que se cuiden. También tengamos cuidado en no patologizar, no hablemos aún de trauma que ya sabemos que rápidamente nos ponemos a etiquetar y en el peor de los casos a medicar.

No todos los niños ni todas las niñas son iguales, todas las familias tampoco lo son, a esto se unen también las características espaciales de cada hogar; no es lo mismo vivir en un piso de cincuenta metros, que vivir en un chalet. Los niñ@s han comprendido muy bien la situación y en el mejor de los casos hay algunos que han descubierto a sus padres sin tantas obligaciones y ausencias. Lo importante es tener modos de acercamiento activos y creativos tanto por parte de los padres, como por parte de los terapeutas; por ejemplo tener una sesión online puede que quede corta ante cambios que se están sucediendo día a día, hacer una llamada telefónica corta sólo de contención puede ayudar mucho al infante. Pedirles que nos manden sus dibujos por WhatsApp también puede ser una herramienta útil para ayudarles a dar sentido a sus conflictos.

No podemos perder la perspectiva en la capacidad ilimitada del niñ@, adolescente, adulto de que afloren los recursos más adaptativos para salir fortalecidos de esta experiencia no deseada. Son tiempos de incertidumbre, estamos en nuevos escenarios, pero no debemos perder nunca la esperanza por un mundo mejor.

El Equipo Hans quiere compartir con vosotr@s estas reuniones que nos contienen como analistas en medio de esta crisis. Invitamos a l@s colegas de nuestra asociación que nos escriban para poder pensar junt@s sus inquietudes, temores… escribir también nos permite elaborar la angustia y encontrar un nuevo lugar dentro del caos. Podéis enviar vuestros comentarios dirigidos al Centro Hans a la dirección de la Asociación: info@escuelapsicoanalítica.com

Bibliografía:
• Roudinesco, E “FREUD, EN SU TIEMPO Y EN EL NUESTRO”, Penguin Random Grupo Editorial, Barcelona 2016.
• Alain de Mijolla, “DICCIONARIO DE PSICOANÁLISIS”, Tomo I. Ediciones Akal, Madrid 2007.

 

Marlene García Benavides

Psicóloga Clínica. Psicoterapeuta del Centro Hans de AECPNA