“SABES, MI PAPÁ NUNCA-NUNCA VINO A VERME”

“SABES, MI PAPÁ NUNCA-NUNCA VINO A VERME”

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psicoanálisis y parentalidad con padres separados

CICLO FORMATIVO “EL QUÉ-HACER DE LOS PADRES”

SESIÓN CLÍNICA del 25 de enero 2020

A cargo de: Iluminada Sánchez

Presentación: Freya Escarfullery

La elección de este ciclo y, en concreto, de este caso, tiene como objetivo plantear reflexiones sobre variantes de nuestra tarea con los padres en la clínica con niños.

No existen familias estándares, cada familia por muy tradicional que sea su aparente configuración, es un mundo. Cada familia que nos consulta es un caso; un caso donde tratar de situar, y trabajar, las funciones parentales; aquello que el nuevo ser necesita para construir su subjetividad.

Este es el caso de Marcos, un niño que llega a consulta con tres años y siete meses. Su madre se llama Esther y tiene 44 años.

Esther acude angustiada con los problemas de conducta de Marcos. Y cuenta su historia y la de su hijo.

Esther se veía mayor, sin pareja, sola. En su entorno observa a otras mujeres con sus niños y se emociona con la idea de tener un bebé y formar una familia. Decide ser madre a través de inseminación artificial con donante anónimo.

Soñaba y deseaba construir una familia especial, diferente a la de origen, sin conflictos, sin “trifulcas” (palabra ésta muy recurrente en su relato), donde haya una buena relación y sintonía con su hijo. Una relación tranquila donde los dos compartieran muchas cosas y se querrán mucho. Es un buen punto de partida para recibir un bebé.

Pero el bebé no resuelve la soledad, la acrecienta y surge el encuentro con lo no esperado o lo negado. Surge una gran distancia entre lo anhelado y lo hallado. Marcos se va adentrando en lo edípico y, a su vez, la convoca a ella también a lo edípico. Los hijos atraviesan tiempos psíquicos y los padres lo reviven con ellos. Empieza lo angustioso para Esther y su hijo Marcos.

Lo que actúa como resorte para que la madre consulte es la pregunta del niño por el padre; esa pregunta la agrede; la pone ante lo que no le puede dar.

Esther siente desazón, desesperación y mucha rabia al ver que el niño no se satisface con lo que ella le explica y la pregunta sigue martilleando.

Por otra parte, la inquietud, los miedos, los problemas de conducta que muestra Marcos, la angustian. Se pregunta sobre qué ha fallado, qué ha hecho mal y si quizás no debería haber tenido a Marcos.

Esta sesión clínica, enmarcada dentro del Ciclo Formativo sobre el qué-hacer con los padres en la clínica con los niños, ha tratado de mostrar al terapeuta trabajando con la madre: la etapa diagnóstica, la doble escucha para situar el lugar del niño en su discurso y las conflictivas en juego. Mostrando un recorrido por el proceso de esa parte de la tarea que siempre está orientada hacia el niño. Recorrido, éste, iniciado en la etapa de devolución y acompañado a lo largo del proceso del niño, con encuentros puntuales, donde poder llevar a cabo la construcción de enlaces.

Un trabajo orientado a que la madre, en este caso, pueda contactar con su hijo, con el que es, a parte de ella, a parte de sus expectativas, para así poder ofrecerle una respuesta a las preguntas por el padre. No una respuesta cualquiera de las que cualquiera le pudiera sugerir, sino una respuesta dicha con verdad, sin temores e inseguridades, sin culpa, sin incomodidad y sin lo insoportable de lo ajeno en el objeto amado narcisista. Una respuesta con asunción de que no todo le podrá dar a su hijo; con asunción de las carencias que tiene esa respuesta, con la asunción de su carencia.

Un recorrido por las interpretaciones y fantasías nefastas y culpógenas, de Esther, que dejaban al niño y sus conductas bajo un signo negativo y amenazador. Fantasías y temores sobre el material genético del donante, así como la dificultad de salir del lugar de hija y ocupar su lugar de madre.

En este espacio de atención al niño que pedía un tercero, con Esther fue una tarea para la apertura de un camino a transitar por ella misma en otro lugar, pero que permitiera, así mismo, la apertura del niño a otros.

Respecto al niño, se trata de una tarea sobre lo trabado en la relación con la madre; una tarea donde el terapeuta adviene un tercero que media, pone distancia e introduce lo ajeno desde un lugar seguro.

Una tarea para abrir camino en ese circuito cerrado de la relación dual, en la que se sienten atrapados en la ambivalencia.

Un tercero que reciba y acepte lo que reivindica Marcos a través de su interés por juegos con “los indios, los vaqueros y soldados” (algo muy vinculado a actividades con su abuelo, y que la madre rechaza por sus temores). “indios, vaqueros y soldados” con lo que le significan al margen de esa interpretación negativa y amenazante de la madre. Elementos para expresar y elaborar lo que hace referencia a: identificaciones masculinas, a fuerza, el ganar y el perder, a la angustia de castración, a lo pulsional, … para poder ser con otros como uno más, salir de lo endogámico y lo incestuoso que le atrapa.

Iluminada Sánchez

Psicoanalista, miembro del equipo directivo y docente de AECPNA.

Coautora del libro “El quehacer con los padres. De la doble escucha a la construcción de enlaces”.

Freya Escarfullery

Psicoanalista, miembro del equipo directivo y docente de AECPNA.