ENCUADRE Y CONFINAMIENTO

ENCUADRE Y CONFINAMIENTO

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encuadre psicoanalítico y confinamiento

ENCUADRE Y CONFINAMIENTO.
“LA-CASA-EN-LA-QUE-DEBO-PERMANECER”

“(…) Todos tenemos que quedarnos en nuestras casas por igual,
pero nuestras casas no son todas iguales,
entonces tenemos un falso universal…
no todos somos iguales” Darío Stajnszrajber .
(Marca de Radio)

La atención de pacientes a distancia desde hace mucho tiempo atrás supuso un cambio de encuadre. Las variables de tiempo (sobre todo con diferentes países) y espacio se vieron modificadas, abriendo reflexiones acerca de la presencia “real” del terapeuta, el lugar del cuerpo, la intimidad, entre otros debates. La virtualidad, posibilitó el encuentro, – del terapeuta en su consulta y el paciente en su casa, trabajo, en el coche o en el parque…, en definitiva, un sitio que permitiera la comunicación entre ambos.

A partir de la instalación de la cuarentena, el YOMEQUEDOENCASA -que nos exhorta y nos obliga a permanecer confinados-, me lleva a preguntarme si la mudez del encuadre comenzó a hablar. Etchegoyen, en Los fundamentos de la técnica psicoanalítica, interpreta la propuesta de Bleger, – estableciendo una diferencia, entre la función que no se altera, pero sí el significado ya “que no existe un encuadre básicamente mudo, que el encuadre es siempre un significante”. (Etchegoyen, 1993.p.485) ¿Qué efectos tiene que la sesión se instale en un espacio obligatorio? LA CASA, – no siendo la misma que antes de la cuarentena-, y convirtiéndose (en muchos casos para el terapeuta, que no está en su consulta, y para el paciente) “la-casa-en-la-que-debo-permanecer”. Es a partir de esto, que observo en relatos de los pacientes cómo la vivienda pasó de fondo a figura, develando nuevas significaciones.

¿Un refugio, una cárcel, un tiempo suspendido, el mismo lugar de siempre, un hogar?
(El confinamiento pone de manifiesto las grandes diferencias socioeconómicos y un futuro incierto que desgraciadamente no será igual para todos. En la escucha a los pacientes, el sostén económico y la posibilidad de mantener o no el trabajo permite que el confinamiento transite con niveles de angustia muy diversos.)

CASA, MORADA, VIVIENDA….HOGAR

En la escucha singular, “la-casa-en-la-que-debo-permanecer” se va transformando en un lugar placentero u hostil, y en algunos casos las vivencias de los pacientes, no varían desde antes de la cuarentena.

Alberto expresa que la realidad del confinamiento no alteró el sentimiento acogedor, asegurador y confortante de la morada que tenía desde hace tiempo.
“Reconozco que desde que trabajo toda la semana en casa, ya hace varios meses, esta realidad no me cambia. Me gustan los consejos que dan ahora de cómo organizarte, porque yo nunca me puse a pensar en ellos, pero el día a día no me afecta, sé que no está bien visto lo que te digo, pero lo vivo así.”

Una joven dice:
“Estoy bien, mis compañeras de piso no están y me sorprende reconocerme que puedo estar sola, y tener toda la casa para mí. Pero de repente me viene una angustia enorme cuando pienso en mis padres y en los solos que están…”

En otros casos la morada se vuelve un lugar hóstil:
Una paciente, ama de casa, que tomaba sesiones online, y una fobia le dificultaba venir a sesión, antes de la cuarentena decía:
“Me viene mejor hacer la sesión online porque su consulta me queda en la otra punta de la ciudad”.
Habitualmente durante el día, la casa solamente la disfrutaba ella, pero a partir de la cuarentena todo cambió:
“Se estar sola, usted lo sabe, pero ahora me resulta insoportable, me gusta estar en casa haciendo mis faenas, pero ahora que están todos me siento encerrada.”

SI FUERA POR MI, ¡ME QUEDARIA TODA LA VIDA ASI!

Me detengo en esta afirmación de una paciente que me tomó por sorpresa, para luego también escucharla fuera del entorno de la psicoterapia. Si bien en diversas conversaciones, lo que se expresa, es que la salida a la calle provoca mucha angustia, y “que en el mejor lugar que me encuentro es en casa”, en la paciente que la enunció abrió una temática no relacionada con lo persecutorio de la situación.

Lina, es una mujer de mediana edad, que trabaja en una empresa (Directora de marketing) y que establecida la cuarentena comenzó a hacerlo desde su casa. Allí vive con su marido que también teletrabaja y sus tres hijos adolescentes.

Lina me explicó que algo diferente le estaba sucediendo a distintos niveles, tanto en lo laboral y en lo familiar.

“No tengo que maquillarme, vestirme y salir a la carretera, que requiere de mi un tiempo agregado”.

“Te diría que si bien estoy trabajando más que antes, puedo ser yo la que va controlando y respondiendo en un tiempo. No tengo que resolver las demandas simultáneas de mis empleados, es una diferencia enorme a tenerlos todos presentes. Me tomo mi tiempo”

“Por primera vez comemos y cenamos todos juntos, ¡no recuerdo que lo hayamos hecho jamás así! ¡Y comemos mejor!”

“Intentamos comunicarnos de otra manera, cuando mi hijo Pedro, me saca de quicio, pienso, ¿cómo hago?, tengo que moderarme…”

“Tú no sabes lo que implica no estar preocupada a qué hora llegan mi hijos, si están en la calle, donde están.. ¡Un alivio!

Las afirmaciones de la paciente, expresan sus conflictos dentro de una sociedad que como plantea Bleichmar S., (2009.p.171), “el sujeto queda definido por su perfomance y no por quién es”, poniendo en evidencia que:

*La manifestación de la hiperexigencia, por ideales desmedidos, que llevan a un sometimiento a la mirada de los otros.

*La respuesta a un tiempo veloz, donde “la realidad es la saturación” (Corea, 2008, p.64) y como la subjetividad se va constituyendo en torno a esto.

*Así como también la crisis adolescente, en la familia y también en la sociedad.

Pero lo que me interesa, es volver a este significante de la casa-de-la- que-no-se-debe-salir, que en este relato, además de ser vivida como un refugio, “un nido”,- así lo expresó Lina-, considero que también amplia la representación que ella tenía anteriormente. Mediante los ejemplos que trae, algunos novedosos, expresa, que lo coercitivo de la situación la confronta a la inscripción de un lugar nuevo, el “hogar” y que nunca antes lo había vivido así. Como plantea Góes Da Cruz (2001, p.181).

“Ya hace tiempo que “la casa sufrió mudanzas: otrora lugar acogedor y particular, referencia familiar, hoy ya no posee esa referencia tan fuerte, tal vez en función de un cambio en la propia estructura familiar y en el estilo de vida. Actualmente, todos trabajan desde muy temprano, viajan en las vacaciones y aún viviendo en la misma casa, pasan poco tiempo juntos….”

A partir de esta situación, la relación de Lina con su casa (¿hogar?) se enriquece con nuevas experiencias: la comida, el encuentro, el tiempo compartido… Nunca antes su vivienda había sido mencionada en las sesiones, lo que se manifestaba era una queja continúa del ritmo que llevaba, de las dificultades con los hijos adolescentes, y un cansancio crónico. A partir de este episodio tan traumático por el que estamos atravesando, ella designa por primera vez a la casa como UN LUGAR. Para Augé en su interesante libro Los No lugares. Espacios del anonimato, las personas de la sobremodernidad transitan del LUGAR AL NOLUGAR, construyendo así su identidad “ en el control aduanero, en el peaje o en la caja registradora. Mientras espera, obedece al mismo código que los demás, registra los mismos mensajes, responde las mismas apelaciones. El espacio del no lugar no crea ni identidad singular ni relación, sino soledad y similitud” (Augé 2000, p.106/7)

Me pregunto, si la representación que Lina tenía de la asistencia a la consulta, también implicaba otro NO LUGAR, y sorpresivamente el significante casa-de-la-que-no-se-debe-salir, la confronta por primera vez a poder pensarse y pensarme de otra manera.

Paradojas de la mente en el confinamiento, para algunos la vivencia del hogar se vuelve un encierro y para otros en el encierro se comienza a inscribir un lugar nuevo. ¿Un hogar?

BIBLIOGRAFIA

Augé, M. (2000). Los No lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Barcelona. Gedisa.
Quiroga, A. (1979). Crisis, Ruptura y Superación. Buenos Aires. Ediciones Cinco.
Bleger, J.(1966). Psicoanálisis del Encuadre Psicoanalítico. Trabajo Segundo Congreso Psicoanalítico. Buenos Aires. Paidós.
Bleichmar, S. (2009). Superar la inmediatez. Un modo de pensar nuestro tiempo. Buenos Aires. Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.
Corea, C. y Lewkowicz, I. (2008) Pedagogía del Aburrido. Escuelas destituídas, familias perplejas. Buenos Aires. Paidós Educador.
Etchegoyen, R. H. (1993).Los fundamentos de la técnica psicoanalítica. Buenos Aires. Amorrortu.
Rabello De Castro, L. (Ed.) (2001).Infancia y adolescencia en la cultura del consumo. Buenos Aires. Lumen.
Goes Da Cruz, A. (1999). Espacio Urbano y Transformación de la subjetividad del niño y del adolescente. Río de Janeiro. Nau Editora.
Sztajnszrajber, D. (11/04/20).Filosofía en tiempos de pandemia. Marca de Radio. Recuperado de. https://ar.radiocut.fm/audiocut/dario-sztajnszrajber-con-eduardo-aliverti/

Adriana Szlifman
Psicoanalista. Psicoterapeuta
Sevilla – España


Título original: Setting and confinement, by Adriana Szlifman el 20/04/20

https://www.therapyroute.com/article/setting-and-confinement-by-a-szlifman