Presentaremos el trabajo que realiza en PAIDEIA (Asociación para la integración del menor) el equipo socio-educativo y psicológico.

Presenta la mesa: Katherine Ferrer

Ponentes:

-Lila Valdivia León: directora del área socioeducativa.
-Carmen Palacios: coordinadora del servicio ADRIS.
-Equipo psicológico:
-Ana Isabel Perales: presentación del método de trabajo.
-Ana Belén Fernández-Hijicos: presentación caso clínico de un niño.
-Nuria Sánchez-Grande: presentación caso clínico de un adolescente.

SÁBADO 12 DE MARZO DE 11:30 A 14 H. ENTRADA LIBRE
Calle Costa Rica 13, 4º V-2, Madrid (Ascensor izquierda) 91.770.2192 – info@escuelapsicoanalitica.com

CRÓNICA DE MESA REDONDA

El sábado 13 de febrero de 2016 dentro del ciclo de sábados organizados en la Asociación, tuvimos la oportunidad de presentar una mesa redonda para dar cuenta del trabajo de intervención que realizamos en el contexto institucional de la ONG Paideia (www.asociacionpaideia.org). Nos introdujo en este espacio Katherine Ferrer acercándonos al marco de la institución y facilitando el pasaje de allí al abordaje terapéutico; seguidamente pudimos escuchar de la voz de Lila Valdivia (Directora del área socioeducativa) y Carmen Palacios (coordinadora del servicio de adolescentes ADRIS) la historia de esta institución, las necesidades en el contexto comunitario que dieron paso a la configuración de los servicios que funcionan desde hace 25 años y la evolución de las demandas de los usuarios que han excedido las áreas sociales y educativas, y han abierto un lugar para la intervención psicológica, y más concretamente para la escucha analítica de niños y adolescentes en riesgo de exclusión social.

Así mismo pudimos escuchar de Ana Isabel Perales, la descripción de la metodología analítica que se aplica y adecúa a la institución, que propone Curra Carrasco y en la que se forman los profesionales que intervienen en la ONG; este espacio metodológico contempla 3 procesos fundamentales: la formación de ambos equipos (terapeutas y educadores), la supervisión y las reuniones clínicas. El cierre clínico de esta mesa estuvo a cargo de Ana Belén Fernández-Hijicos (Un agujero en el corazón) y Nuria Sánchez-Grande (Mi padre no puede hablar conmigo) quienes compartieron dos casos para ilustrar el método, la escucha, y la evolución en lo real de estos pacientes.

Las circunstancias en las cuales se insertan los profesionales de las distintas áreas, y en especial nuestros psicólogos acarrean dificultades específicas dentro del marco de la psicoterapia y precisan por ello, una adecuación de la técnica y el método para poder sostener el encuentro con los pacientes, sin comprometer nuestro lugar. Si somos psicoanalistas no podemos olvidarnos que el síntoma es lo único que el sujeto ha podido hacer con su vida, y para nosotros, que funcione el método no supone únicamente que desaparezca el síntoma, sino poder descifrarlo, para que el sujeto se ponga en contacto con algo de la realización de un deseo inconfesable que le atraviesa.

El abordaje metodológico empieza por el lugar desde donde surge la demanda de atención psicológica y la consecuente transferencia anticipada que de él se desprende. Recibimos la demanda de los educadores, quienes ejercen a su vez  la función paterna en el contexto educativo y social de la institución (de los padres en algunos casos). A partir de esta demanda trabajamos con los educadores como subrogados paternos y mediadores de los padres reales, porque son ellos quienes favorecen los encuentros y entrevistas con las familias.

Las entrevistas iniciales con los niños tienen como principal objetivo encontrar la demanda de cada uno y establecer si coincide con la demanda expresada por los educadores o padres del niño. Trasladarles a los niños el relato de los educadores o padres sobre la dificultad que observan en él y la preocupación consiguiente, sostiene la entrada del niño en el setting que se le brinda, porque viene dada por la palabra afectiva que hace posible que confíen en ese otro distinto que les recibe. Realizar un diagnóstico aproximativo que permita establecer la dirección de la cura, entendiendo la realidad social y cultural del niño para no quedarse atrapado en ella y no interpretar desde la propia realidad la de ellos; es el objetivo de entrada, y que paralelamente no confundir la función analítica con la de los educadores, o la de los trabajadores sociales.

Este diagnóstico parte de dos premisas fundamentales: ¿desde dónde se posiciona el analista en este contexto? Ese lugar diferenciado que en la institución con frecuencia se desdibuja  y, ¿cuál es el foco? que desvelará las primeras intervenciones y marcará el punto de urgencia en la intervención con cada niño. Una vez identificado el foco del conflicto nuclear, tendremos que facilitar el pasaje del narcisismo infantil al ideal (ideal del yo) que dará la posibilidad de aceptar la ley e incorporarla para así poder insertarse en un discurso propio que le ayude a hacer el relato  de quién es, y qué le pasa.

En este contexto, las limitaciones del setting, las dificultades de entrevistas y encuentros con los padres, el lugar desde donde surge la demanda, las limitaciones de la lengua materna, la realidad donde habitan estos niños; ha supuesto ir adaptando la técnica analítica a esta población, y es aquí donde el trabajo multidisciplinar adquiere mayor relevancia. Compartir posiciones teóricas distintas y abrir un espacio de reunión donde integrar los ejes que atraviesan al niño (social, educativo y psicológico) permite compartir un acercamiento al sufrimiento, más allá de los hitos evolutivos de lo que es y no es esperado para la edad cronológica; sino que descubre un sujeto que actúa los conflictos intrapsíquicos de los padres, más allá de la etapa del desarrollo por la cual transita.

Este intercambio ha dado lugar a una apoyatura y lenguaje común que se comparte a la hora de observar, identificar y valorar al niño que se tiene en frente. La transmisión al equipo es producto de un espacio clínico semanal, donde se une la práctica cotidiana con el método propuesto por Curra Carrasco para el abordaje de estas realidades.

El relato de las viñetas clínicas y la transmisión de los casos conectó a ponentes y asistentes con la realidad de estos sujetos, y sobre todo con las lecciones de supervivencia que nos dan estos niños y adolescentes, y cómo nos muestran que es posible amar en condiciones muy difíciles, donde poco o nada está garantizado, a veces ni siquiera los brazos de ese Otro que los recibe. La participación posterior abrió un clima cálido y acogedor donde se conseguía precisamente, poder otorgarles a estos niños el lugar de sujetos y legitimar el sufrimiento manifiesto a la luz de las circunstancias vitales que les envuelven.