De Luna a Mark: La construcción de una nueva identidad.
2º ponencia del Ciclo “Las diferencias sexuales, hoy” a cargo de Ana Rivera

El 2 de febrero Ana Rivera, psicoanalista y miembro del cuerpo docente de AECPNA, retomó el riguroso trabajo de Daniel Betancor. En aquella ocasión nos aproximamos a la transexualidad desde la realidad de hombres que desean ser mujeres y en ésta última ampliamos el territorio y nos acercamos al deseo de tres mujeres por ser hombres.


Ana, en su ponencia “De Luna a Mark: La construcción de una nueva identidad”, expuso un ainteresante articulación entre la teoría y la clínica para pensar la construcción del psiquismo y la identidad de género. Hizo un repaso por las principales aportaciones teóricas en las que se apoya para estudiar la transexualidad recogiendo autores psicoanalíticos y abriéndose a otras disciplinas. Retomando, interrogando, cuestionando la vigencia de algunas premisas y planteando la necesidad de crear nuevos constructos teóricos  para poder trabajar las nuevas vivencias que algunos sujetos tienen sobre su sexualidad. Alertaba del riesgo que podemos correr de patologizar toda aquella sexualidad que se salga de lo heteronormativo y que ello no nos impida ver las nuevas patologías del siglo XXI.


La ponente apuesta por pensar sobre lo intrapsíquico y lo intersubjetivo de forma complementaria y no excluyente. Varios interrogantes surgen al escuchar a estos pacientes: ¿Qué sexo fue el deseado por los padres? ¿Qué conflictos tenían con su propia feminidad? ¿Y con la masculinidad? ¿Cómo lo vive cada paciente? Al fin y al cabo, interrogantes que llevan a plantearnos ¿cómo se deviene transexual? De la misma manera que no se nace mujer, se deviene mujer; que no se nace hombres, se deviene hombre; se deviene transexual.


La identidad de género se relaciona con el ser, con el sentirse verdadero, con las experiencias de la infancia, con los traumas propios y heredados, y es previo a la diferencia sexual anatómica. No reniega del eje fálico-castrado pero la ponente, siguiendo a muchos otros autores psicoanalíticos, enfatiza que no es lo único que se juega en la transexualidad ni femenina ni masculina por lo que es necesario asomarse a lo que el psicoanálisis dice sobre la feminidad para buscar respuestas. ¿Qué implica la posición femenina en la transexualidad? ¿Y la pasividad primordial? ¿Cómo se juega el primer encuentro con el otro?


El material clínico nos permitió ponernos en la piel de la analista. Nos transmitió con gran honestidad y valentía sus propios cuestionamientos y planteamientos que precedían o seguían a las sesiones. Sesiones planteadas como un espacio en el que la paciente pueda pensarse a sí misma. Sesiones para entender ¿quién es Luna?, ¿quién es Mark?, ¿a qué cuerpo puede acceder? ¿qué significa ser otro? Y desde ahí abrir un espacio para poder plantearse quién es y quién quiere ser. Sesiones que servían para comprender y plantearse el lugar que había tenido y tenía el otro en el desarrollo de Luna, en el rechazo de Mark a Luna y en la transferencia.


Todos estos cuestionamientos acompañan a la analista que asume una actitud de investigación, curiosidad y estudio propia del método psicoanalítico. Como analistas de nuestro tiempo nos encontramos con posibilidades que la sociedad y la tecnología ofrece a las personas para vivir la sexualidad y nos convocan a pensar sobre ello. Desde el principio la ponente mostró su deseo de intercambio con la sala. Gracias a las preguntas abiertas, a la actitud de apertura y al interesante material se dio un fructífero debate con la sala que sin lugar a dudas nos anima para las dos próximas conferencias en las que seguiremos reflexionando.