Sábado 20 de febrero
“Niños tiranos: El síndrome del emperador”
A cargo de: Gabriel Ianni

Hoy vamos a hablar de una problemática actual que preocupa a padres y educadores: Los niños tiranos o los niños desafiantes. Lo que coloquialmente se denomina: el Síndrome del Emperador. Como toda problemática actual, necesita ser pensada desde lo intrapsíquico, desde lo familiar y desde lo social.

Consideradas como un cuadro psicopatológico las conductas de los niños que se oponen a las normas escolares o a las normas familiares se piensan como algo a silenciar con una medicación más que como un llamado a escuchar. Que atienda, que se porte bien, que obedezca…
Pero, qué nos están diciendo? Qué nos dicen estos niños con su desafío, con su oposicionismo, con su tiranía? Qué están denunciando? A qué se rebelan? Cierto grado de rebeldía es imprescindible para crecer, para crear, para innovar, en definitiva … para constituirnos como sujetos. Pero ¿qué ocurre cuando la rebeldía se transforma en tiranía, impidiendo el crecimiento, la subjetivación del niño o del adolescente?
Algo llama la atención: la frecuencia con la que colegios y padres dicen: “ No sabemos qué hacer” aún frente a niños muy pequeños. Esta es la primera cuestión que llama la atención: La impotentización del mundo adulto para contener y dar respuesta al desafío de niños y adolescentes.
¿Qué ocurre en la actualidad para que los adultos se declaren impotentes ya desde las Escuelas Infantiles cuando un niño se opone y no acepta pasivamente lo que se le pide?.
Qué pasa actualmente para que un niño se erija como alguien dominante y desde esa posición imponga su voluntad…y controle a los demás con su violencia o con su tiranía?.

A partir de distintas viñetas clínicas vamos vislumbrando una primera hipótesis: Actualmente asistimos a un borramiento de las diferencias adulto-niño.

Al ubicar a los niños en el lugar del que manda, del que decide, del que impone las reglas del juego de la convivencia, los niños adquieren un enorme poder, se vuelven tiranos.
Y al otorgarles un enorme poder a sus hijos, los niños quedan en … que decimos aqui? Los hijos quedan ubicados en el lugar del adulto? Decir que los niños quedan ubicados en el lugar del adulto sería equivalente a la expresión popular: A Rey muerto, Rey puesto. Un Rey abdica o muere y otro le sucede en el trono.Y creo que lo que estamos considerando aquí, es que no hay Reyes, que no hay padres. Por eso creo que sería más correcto decir que quedan en un no-lugar y que ese no lugar es rellenado por el desafío, la rabia y el oposicionismo. Lo que está claro, creo yo, es que ese lugar termina dejando a un niño sin sostén. “Tiene que poder solo, tiene que regularse solo, …ya se dará cuenta”.

Cuando hablamos de niños tiranos, de niños desafiantes, del Sindrome del Emperador acude enseguida la idea de que estamos en el campo de la Omnipotencia, en el campo de un Narcismo que busca imponerse sobre los otros, y que lo hace con Violencia. El No es vivido como una injuria narcisista que genera odio, rabia y frustración; y ese odio no encuentra objetos adecuados que lo contengan.

A lo largo de la ponencia se va planteando, además, cómo va surgiendo desde el control esfinteriano, pasando por la conflictiva edípica y llegando a su resignificación en la adolescencia por distintos hitos tanto en el niño como en sus padres de aquello que en psicoanálisis se denomina la cadena de filiación, la diferencia generacional.
Se plantea, además, diferencias en los modelos sociales: tal vez hoy tengamos que admitir que estamos ante una nueva categoría de infancia: la infancia posmoderna, en la que la relación padres-hijos se organiza en función de lo que se define como “las necesidades de los niños”.

Como plantea la socióloga Beatríz Sarlo, la modernidad se caracterizó por la verticalidad, la normatividad y el respeto por la ley; en cambio la posmodernidad se caracteriza por la búsqueda del placer en una narcisización de una sociedad que parece no tener fin.
En esta época una falsa horizontalidad parece haber sustituido a la rígida jerarquía que había orientado nuestra vida colectiva durante siglos. La especularidad narcisista ha ido ocupando gradualmente el lugar de la diferencia generacional y del conflicto que inevitablemente les animaba. His majesty los hijos han sometido el órden familiar a sus necesidades narcisistas. En vez de adaptarse a las leyes simbólicas y a los tiempos de la familia, el ídolo-niño impone el amoldamiento de la familia en torno a la arbitrariedad de su capricho y y encuentra padres deseosos de sostenerlo en ese lugar regio.

Pero la experiencia clínica también muestra otra vertiente. El desafío y el oposicionismo al que nos convocan niños y adolescentes, hoy, tiene un mensaje, como quien pone un mensaje en una botella y lo lanza al mar…esperando que alguien lo encuentre. (Y esto se ilustra con dos materiales clínicos que invitan a pensar desde esta perspectiva)

Tomando como modelo de la adolescencia la Odisea de Homero podemos vislumbrar dos imagos diferentes. La de Telémaco que espera impaciente la llegada de Ulises para que el orden y la Ley vuelvan a instaurarse en Ítaca (como tan poéticamente plantea Recalcati) como la de los “jovenes pretendientes” que pisotean la ley, acosan a Penélope y desean dar muerte a Telémaco.
Telémaco, dice Recalcati, aguarda el regreso de un padre. Su deseo es el deseo del “regreso del padre”. La mirada de Telémaco escruta al horizonte, mira al mar para ver llegar las velas de los barcos que anuncien la lllegada de su padre; su mirada está abierta al porvenir: “las jóvenes generaciones de hoy se parecen más a Telémaco que a Edipo. Exigen que algo les haga de padre, que algo vuelva del mar, exigen una ley que pueda devolver un nuevo orden y un nuevo horizonte al mundo”. En cambio, los jovenes pretendientes son culpables de abuso de poder, han cruzado los límites que les había tocado en suerte por el destino y por la vida. Los han sobrepasado. Han invadido la casa del rey, dilapidado sus bienes, abusando de sus doncellas, acosando a su esposa, amenazando la vida de su hijo, agrediendo a huéspedes y extranjeros, pisotean las leyes de la hospitalidad, piedra agular de la sociedad griega. Así ofenden a Zeus, el hospitalario, dice Privitera, en El retorno del guerrero.
La ponencia termina con una cita de Winnicott, que en Realidad y Juego dice: : “Donde existe el desafío de un joven en crecimiento, que haya un adulto para encararlo”, y esto que plantea para la adolescencia es perfectamente aplicable a la problemática a la que nos convocan los niños y adolescentes de hoy, con sus desafíos y su tiranía.

La ponencia fue seguida de una interesante participación de los asistentes donde se fueron planteando dististas cuestiones: La importancia del trabajo con los padres, para ayudarlos a que ocupen su lugar como tales (y para ello es crucial comprender y trabajar sus historias personales) y que así el hijo pueda también ocupar su lugar de hijo; la confusión entre autoridad y autoritarismo; la tendencia que vamos observando en la actualidad de des-responsabilización de los padres como figuras de autoridad; varias educadoras plantearon las dificultades que observan hoy en las Escuelas con el desprestigio del lugar del profesor; el poco sostén que los padres tienen en el discurso social…etc.